La artista Rossella Matamoros presenta sus “Semillas translúcidas”

Con una propuesta diferente, que parte de la investigación antropológica de tres años y que pretende ser un puente entre el ayer y hoy de la mujer indígena costarricense a través del arte, la artista Rossella Matamoros trae al Museo Nacional a partir del 15 de marzo la exhibición “Semillas translúcidas” (donde hay una luz por detrás).

“Esta propuesta presenta dos partes, el área arqueológica y el área contemporánea. Es una exhibición basada en ritos e historias que todavía permanecen en las culturas indígenas de nuestro país y que comparte tres hilos conductores que son los ritos, la vida cotidiana y la tierra y se convierte en una especie de homenaje a esas mujeres indígenas de ayer y hoy” explicó la artista.

Dos artes, una exhibición

La sala de exhibiciones temporales sur, será el escenario para esta muestra. La parte arqueológica de la exhibición fue co- curada por la arqueóloga del Museo Nacional Cleria Ruíz y muestra una colección de piezas en piedra y cerámica que resalta a la mujer en sus facetas de chamana, cacique, madre, pareja, guerrera y hasta en la sexualidad.

Según Cleria “esta exhibición nos habla de la parte más íntima de la mujer, mostrada a través de piezas precolombinas, que son las imágenes que tenemos del pasado”; agregó que no es una exhibición tradicional de arqueología, organizada por épocas y regiones, sino más bien se mostrarán piezas que simbolizan a las mujeres en diferentes facetas: embarazadas, dando a luz, amamantando, en pareja, sus ornamentos, el trabajo de la tierra, entre otros”.

Son 174 piezas, la gran mayoría se exhiben por primera vez y aunque la muestra está centrada en el papel de la mujer, no es exclusiva. “La equidad era importante en las culturas precolombinas, es por esto que aunque está basada en la mujer, el papel de la pareja estará igualmente representado en esta exhibición”, contó la arqueóloga.

Por su parte la artista trae a la exhibición el papel de las mujeres indígenas desde su arte contemporáneo. A través de técnicas mixtas, video documental y video performance, esculturas, instalaciones y pintura que muestran al igual, las diferentes facetas de las mujeres desde su visión subjetiva y artística. La muestra está compuesta por 8 grandes piezas, algunos polípticos de tamaños monumentales.

Para Rossella fue importante involucrarse en la iluminación y la forma de las vitrinas,  “yo incluí en la propuesta el diseño de los muebles, basados en el concepto del útero, el óvulo, lo femenino, la esfera y la semilla”.

Destaca en la sala una gran vitrina interpretación de una casa cósmica talamanqueña, “ellos y ellas creen en el inframundo y en el supra-mundo, lo que hacemos arriba repercute abajo”, explicó la artista.

La vitrina, con piezas de origen arqueológico, representa en un primer nivel o nivel medio a la tierra, metates, figuras de hombres y mujeres, semillas que Sibö, -deidad indígena-, plantó en la tierra. El segundo nivel es la fertilidad, donde surge la vida, el tercer nivel representa la cotidianidad, el hogar y las artes y finalmente la parte más alta está dada para la espiritualidad, la danta- hermana de Sibö- los chamanes y chamanas en figuras de piedra y barro.

Precedida por una investigación

Desde que era estudiante de Bellas Artes, Rossella se ha mostrado interesada en el tema de las raíces y la identidad; estudiar en el extranjero le mostró que la situación de la mujer, sobre todo indígena, es muy similar en muchas partes de América y desde entonces su arte se ha centrado en visibilizarlas .

“Hace tres años decidí involucrarme de nuevo con los pueblos indígenas. Empecé primero buscando información escrita y conversando con sociólogos y antropólogos, especialmente con doña María Eugenia Bozzoli de Willie, quien es una autoridad en el tema indígena.  Fue un proceso largo y lento, buscando documentación, hablando con gente y visitando territorios indígenas en el sur del país” explicó Matamoros.

Cuando la investigación tenía dos años, Rossella tocó las puertas del Museo Nacional con una propuesta concreta. "Semillas translucidas" era una exhibición de dos partes que buscaba su otra mitad. “En el Museo me dieron el apoyo institucional asignándome una arqueóloga y así empecé a formularle preguntas acumuladas por dos años y en conjunto fuimos definiendo hilos conductores”, cuenta la artista.

Agrega que en un inicio de la investigación, el papel de la mujer en el agro era su prioridad, sin embargo la escasa información del limitado papel de ellas en esta práctica le hizo cambiar el rumbo. Fue la artesanía el punto clave entonces. La elaboración de tejidos y ornamentos que después comercializan es su principal fuente de ingreso y su distintivo en las diferentes culturas indígenas.

Finalmente “semillas translúcidas” es una exhibición pensada en los grandes esfuerzos que hacen las mujeres para vivir, organizarse, desarrollar grupos comunales y la conciencia acerca de la defensa de derechos tan fundamentales como tener cédula y votar. Esta propuesta, hoy exhibición, pretende ser un puente entre la mujer indígena en CR ayer y hoy, concluyó Rosella.

La exhibición abre el 15 de marzo y hasta junio del 2017. El horario del Museo es de martes a sábado de 8.30 am a 4.30 pm y el domingo de 9 am a 4.30 pm.