
Parto Natural
“Para cambiar
el mundo,
antes hay que cambiar
la forma de nacer”
(Michel Odent)
Parto natural no es simplemente un parto “sin”,
sino aquel que se produce gracias a la maravilla de la fisiología,
y en el que los procedimientos obstétricos se aplican
únicamente en caso de necesidad. Es lo opuesto al
parto medicado, atendido por la obstetricia convencional,
en el cual la tecnología sustituye la fisiología
de la mujer, desvirtuando la experiencia del nacimiento
y generando riesgos innecesarios para la madre y el bebé.
En el primer caso la técnica está al servicio
de la naturaleza, en el segundo, la naturaleza es doblegada
por la técnica.
No es posible asistir
dignamente a una mujer parturienta sin comprender la verdadera
naturaleza del parto: es un acontecimiento involuntario,
tanto como el sueño o el orgasmo, aunque mucho más
complejo. Todos sabemos lo que ocurre cuando uno trata de
controlar o dirigir mentalmente estos procesos: simplemente
no ocurren. La sola pretensión de controlar un proceso
involuntario lo inhibe, y eso es lo que sucede con el parto
hospitalario. Ese es el motivo por el cual cuando la mujer
llega al hospital, la dilatación a menudo se estanca.
Cuando el parto se inhibe, se prepara el terreno para todo
tipo de procedimientos que sustituyen la función
de una naturaleza que en estas condiciones, obviamente,
no puede funcionar: se sustituye un proceso natural, sofisticado
y sabio por un conjunto de técnicas encaminadas a
resolver los problemas a menudo creados por ella misma;
esto para someter el proceso de parto al ritmo acelerado
que establece el hospital.
Parto natural no
es volver al pasado, sino recuperar la capacidad y la confianza
en la propia naturaleza y rendirse ante ella; tampoco es
renunciar a la tecnología, sino adjudicarle el lugar
que le corresponde: las complicaciones, los casos de riesgo.
La evidencia científica
demuestra que el parto natural no sólo es más
digno para la mujer, es también el más seguro.
Por ese motivo, la Organización Mundial de la Salud
recomienda una calidad de atención basada en el protagonismo
de la mujer y en su fisiología, y el mínimo
grado de medicación posible.
Isabel
F. del Castillo
Autora de "La Revolución del Nacimiento".
Ed. Granica 2006
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